domingo, 17 de enero de 2016

LA RUTA DE LA BICICLETA EN BUCARAMANGA: LA OFICINA DE LA BICI

Bucaramanga es la capital de Santander, al nororiente de Colombia. Es una ciudad caótica en su movilidad. Exceso de carros, el doble de motos. Un sistema de transporte masivo deficiente y costoso para el bolsillo de una mayoría. Cero ciclorrutas. Señales que prohíben la circulación en bici. Falsas promesas. Gobiernos indiferentes. Cero inversión. Hasta ahí, esa es la realidad de la ciudad. Se puede decir, tóxica, para quienes pedaleamos o caminamos para movernos. Entre humos, pitos, maldiciones y excesos, ahí vamos.

Luego, la iniciativa civil levanta la mano y dice: hagamos la oficina de la bicicleta. Se lo dice a Miller Salas, ingeniero y docente, nuevo director de la Dirección de Tránsito de Bucaramanga. Él dice sí y, horas después, sale a comprar su bici. Y se lanza al ruedo. Pedalea con nosotros.

La oficina de la bicicleta tiene lugar en el gobierno del alcalde electo Rodolfo Hernández. ¿Imaginan? Sí, una realidad. Un espacio de articulación de las iniciativas de los y las ciclistas con las posibilidades de ejecución de la Institución y así, incidir en política pública cicloinclusiva y avanzar en bicicultura. El proyecto bandera: un sistema público de bicicletas que, a futuro, sea intermodal. Los pasos a seguir: revisar señalizaciones, invertir en infraestructura, involucrar a la comunidad, rediseñar, reeducar, controvertir la realidad, construir una política coherente al uso de la bici, atribuirnos todos y cada uno nuestro derecho a la ciudad.

La bicicleta, sin duda, embellece los paisajes urbanos. Mejora la calidad de vida. Bucaramanga está en ese camino: convertirse en una ciudad amigable con la bicicleta. Un nuevo escenario para el tránsito en construcción de la vida colectiva. Una ciudad para todos. Ciudad en movimiento por la voluntad civil. No lo piensen mas. A la bicicleta hay que subirse ya.

Noticia relacionada: http://m.vanguardia.com/area-metropolitana/bucaramanga/343485-abriran-oficina-de-la-bicicleta-para-crear-una-politica-public 




jueves, 17 de diciembre de 2015

MEJOR EN BICI...

¿Ya conocen los nuevos precios para el transporte en Bucaramanga? La carrera mínima de taxi quedó en $5.000. El pasaje de bus, $2.000. El Metrolínea, $2.100. Colectivo pirata, $3.000.

Soy literata y no me va bien con los números, pero acá les hago una cuenta sencilla. El año tiene 365 días, mas o menos 250 hábiles o de trabajo. Cada día, normalmente se hacen 4 desplazamientos: 2 en la mañana, 2 en la tarde. 4 desplazamientos por 250 días = 1000 desplazamientos al año. Eso x el costo de lo que ud quiera, resulta:

Si va en taxi = 5.000.000.

Si va en bus = 2.000.000.
Si va en Metrolínea = 2.100.000
Si va en colectivo pirata = 3.000.000



Y nótese que no estoy contando los desplazamientos de fin de semana, que son mas de 100 al año.

Una bici, en promedio, buena, nueva (es decir, que le puede durar toda la vida con un buen uso y mantenimientos oportunos), puede costar entre 800.000 hasta los millones que cada quien quiera (dependiendo de marcas, gustos, deseos esnobistas, etc). Además, hace ejercicio, mantiene saludable el corazón, se divierte, disfruta de la ciudad y sus paisajes urbanos, conoce gente chévere, contamina menos, ocupa menos espacio, hace menos ruido y puede hasta salir de viaje, si se lo propone. Y creer que todavía se cuestiona la importancia de implementar el uso de la bici en la movilidad urbana. O peor: que la gente duda o ignora sus beneficios ¡Ay mi llanura!

Y, como la rana, luego recuerdo que voy en bici, y se me pasa...


lunes, 23 de noviembre de 2015

VIOLENCIA DE GÉNERO: LO QUE NO SE DICE SOBRE EL ACOSO CALLEJERO


El acoso callejero reúne todas las prácticas con una evidente connotación sexual ejercidas por una persona hacia otra, sin su consentimiento, especialmente de hombres hacia mujeres, en espacios públicos, como por ejemplo, la vía. Un piropo, un gesto obsceno, silbidos, un lance o comentario sexual, miradas lascivas o un toque malintencionado, son ejemplos de ello. Las vías, que son escenarios de paz, por donde diariamente nos movemos las mujeres en bicicleta, son también el lugar que nos expone a esta silenciosa forma de violencia de género, que cuenta con el agravante de tener aceptación social y que manifestarse en su contra es catalogado como una exageración de nuestra parte.

Generalmente se presentan de manera unidireccional: quien acosa no establece una comunicación real ni tiene vínculo alguno con quien es acosado, es un total desconocido y convierte a la víctima del acoso en un “objeto público”, tal cual ha sucedido con el cuerpo femenino en la publicidad porque, insisto, el acoso callejero afecta mayormente a las mujeres. Así, el hombre que acosa cree tener el derecho de intimar a las mujeres, sin el consentimiento de ellas, de “cosificarla”, lo cual evidencia una relación de dominio y un claro problema social.

Cuando vamos en bici –o caminamos por la calle-, al estar más expuestas físicamente al espacio público, las mujeres somos más susceptibles a sufrir este tipo de violencia de género, y lo sentimos como una amenaza latente en nuestra contra: “Así sudadita se ve más bonita” “Huy mami, mónteme a mí”, “Muévalo mamita que ya casi llega”… No es piropo, es violencia sexual. No es apoyo, es violencia de género. No es consideración, es acoso callejero. Y no se trata de ignorar estos comentarios, “hacernos las locas”, pedalear más rápido para alejarnos del trasgresor, llevar audífonos, hacer como si nada sucediera o aceptarlos. ¡NO! Se trata de una trasgresión y hay que hablar de ello.

En Colombia, el proyecto de Ley 112 de 2014 del Senado (ver: http://190.26.211.102/proyectos/index.php/textos-radicados-2013-2014/389-proyecto-de-ley-112-de-2014), por el cual se “crea el tipo penal de acoso sexual en transporte público”, se concentra únicamente en dicho transporte y, en Bogotá, consecuencia de ellos, por ejemplo tomaron medidas arbitrarias como establecer vagones preferenciales para mujeres. Sin embargo, este proyecto de ley tipifica una forma de delito, el acoso sexual, pero no el callejero. Asimismo, el artículo 210A del Código Penal Colombiano afirma que “El que en beneficio suyo o de un tercero y valiéndose de su superioridad manifiesta o relaciones de autoridad o de poder, edad, sexo, posición laboral, social, familiar o económica, acose, persiga, hostigue o asedie física o verbalmente, con fines sexuales no consentidos, a otra persona, incurrirá en prisión de uno (1) a tres (3) años”. Pero sigue sin tipificar el acoso callejero, el cual parece no estar regulado como delito en el Código Penal Colombiano, ni considerado en la política pública de Mujer y Equidad de Género de Santander.

Así que una mujer que se vea expuesta a acoso sexual, si logra tener las pruebas de lo sucedido, con los datos de quien la agrede, puede quizás hacer uso de la ley 1257 del 2008, “Por la cual se dictan normas de sensibilización, prevención y sanción de formas de violencia y discriminación contra las mujeres, se reforman los Código Penal, de Procedimiento Penal, la Ley 294 de 1996 y se dictan otras disposiciones”. Pero sigue sin tipificarse el acoso callejero.

Un vacío que nos perjudica y que, con urgencia, debe ser incluido dentro de las mesas de trabajo para visibilizar las transgresiones que hay en nuestra contra en las vías, que no son las mismas que hay hacia los hombres. Ponerlas sobre la mesa para provocar un cambio cultural acompañado de una política pública que nos defienda. ¿Cuántos de uds., amables lectores, han sido acosados por alguna mujer mientras se transporta en bicicleta? ¡¿Cuántas de uds, admirables ciclóticas, han sido ofendidas, “piropeadas” o trasgredidas por este tipo de violencia mientras van en una bicicleta?! ¡Yo sí! ¡Y varias veces!

Cada una de estas inapropiadas prácticas del acoso callejero constituye una forma de transgresión que vulnera nuestro derecho a la libre movilidad, a movernos tranquilas y seguras en bicicleta. Llamar la atención al respecto recupera importancia cuando un movimiento social como Mujeres Bici-bles Colombia promueve, entre las mujeres, el uso de la bicicleta como medio de transporte y cuando nosotras mismas hemos sido acosadas en la calle, por el solo hecho de ir montadas en una bicicleta. Con el agravante de que esa “idea” de seguridad es vital a la hora de decidirse por la bicicleta para la movilidad, así no tengamos un solo metro de ciclorruta (problema tras problema).

Decirlo, hablar de ello, marca una nueva lucha contra toda forma de violencia hacia las mujeres. Un inicio es visibilizar estas violencias, sus prácticas, y que nos une por una causa justa: sentirnos libres mientras vamos en bici, porque el acoso callejero no es más que una clara vulneración a nuestro derecho a transitar seguras y tranquilas las calles. Todas tenemos derecho a movernos de manera segura, íntegra y digna. Tenemos derecho a elegir la bicicleta como medio de transporte y no padecer en el intento. Por ello, este 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la violencia contra la mujer, vamos a rodar y a defender que el acoso callejero debe ser tipificado como delito, que es un gesto vil y reprochable de una sociedad machista y que todas las mujeres también podemos decidir cómo movernos.


¡YO PEDALEO POR UN MUNDO SIN VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES!







domingo, 13 de septiembre de 2015

A WOMAN ON THE ROAD

La vida es un viaje en [bicicleta] y no lo que tú quieres creer.
Huidobro y yo.

Soñar no basta; / además, hace falta que sepas / cómo ofrecer a tus sueños un lecho.
Adonis.


 “Así es como soy: / un silencio para reunir mis partes, / un lento terror para destruirme: / silencio y terror para curarme de una memoria perversa. / Sin esperanza de que la luz me guiará. // Nada poseo / excepto mis errores”.
Joumana Haddad

    Foto: Andrés Fluxa.

Todos los días se inventan excusas para el amor, motivos para el dolor, razones para la sensatez, quejas para la discordia, risas para unir, chismes para separar, leyes, normas, caminos, símbolos, recuerdos, olvidos. Todos los días. Día tras día. Pero, también un día, de repente, iniciamos un nuevo viaje.

Mi viaje empezó en Chocó. Aunque allá no pedaleé, fue en tierras nuquiceñas donde abrí la mente a la posibilidad de soltarlo todo, confiar en mi voz interna y lanzarme a la ruta. Puedo salir de viaje con todo lo que soy, con todas las descomuniones que he acumulado, las vergüenzas de mis desaciertos, los clichés de mi género, por ser mujer, las fluctuaciones de mis emociones y a mi edad no estar casada, ni tener la vida resuelta. Un viaje para romper las cadenas que han atado mis emociones, mis decisiones, mis acciones y ser libre. Pero, ¿salir de viaje, sola, en bicicleta, a dónde? ¿Qué clase de locura se apodera de mí y me hace creer que lo puedo hacer? Emprender un viaje. Sí, es lo que quiero. Pero, ¿cómo?



Soy mujer y desde hace 12 años uso la bicicleta como medio de transporte. Soy mujer y hace 3 años busco que mi voz se escuche, que a los y las ciclistas se nos proteja, se nos incluya, se nos garantice la seguridad en nuestra movilidad. Soy mujer y también sueño con el día en que mujeres, niños, niñas y hombres podamos sentirnos seguros en la vía, en ciudades para las personas y no para las máquinas. Soy mujer, tengo 33 años, y emprendo en enero mi primer viaje largo en bicicleta.

Mi mejor excusa soy yo. Mi mejor apoyo son las Mujeres Bici-bles, las de Bucaramanga, las de Colombia, las de México, las de Ecuador, las de Bolivia y todas aquellas que me iré encontrando por el camino. Mi fortaleza son mi feminidad y la fuerza de mis piernas. Mi siguiente casa: la carretera.

Vendo mis cosas. Termino mis compromisos laborales. Empiezo la búsqueda. Converso con todos los biciviajeros y biciviajeras que he recibido en casa. Hago lista de equipamiento. Pregunto por rutas. Entrego mi casa. Así es. En pocos meses emprendo un viaje en bicicleta y me tomaré el tiempo necesario para llegar...




martes, 4 de agosto de 2015

HISTORIAS ANIMADAS DE AYER Y HOY, PRESENTAN: NUEVO PLAN DE MOVILIDAD PARA BUCARAMANGA

A propósito del nuevo Plan de Movilidad: http://www.vanguardia.com/area-metropolitana/bucaramanga/322134-plantean-un-plan-de-movilidad-para-poner-freno-a-la-congestion 

En las historias animadas de ayer y hoy, Luis Francisco Bohorquez​, alcalde de Bucaramanga, presenta su nuevo plan de movilidad, de la mano de Tránsito y la Policía; un plan "muy actualizado", a la orden de las ciudades insostenibles, motor-céntrico (permítanme la palabrota) e indiferente a la movilidad limpia, como usar la bici o caminar, creyendo, nuevamente, sus propios cuentos. Desmenucemos:

1. Aumentar la cultura ciudadana: Con más campañas mal copiadas de otras ciudades y diseñadas desde la violencia; con más saltimbanquis vestidos de verde y rojo y haciéndose los muertos en las vías; con más tarjetas de Te veo bien, te veo mal. Así aumenta la cultura ciudadana.

2. Ejercer la autoridad vial: ¿Y es que acaso no se ha ejercido? ¿Vigilar y castigar?

3. Mejorar el servicio de transporte: Ok. Enough. Next.

4. Modificar los horarios de atención en las oficinas: Vamos a mover la hora del trancón. 

5. Fijar contraflujos en algunos tramos viales: Vamos a mover el espacio del trancón.

Yo le propongo los siguientes:

- Promueva iniciativas para desestimular el uso del carro (incluyendo el control al ingreso de nuevos vehículos a la ciudad), pero no contrate a un cuentero para esto. Busque a un urbanista.

- Potencie el uso de la bicicleta (autorice desde su gobierno estímulos para funcionarios públicos que llegan al trabajo en bici, programas de acompañamiento al colegio en bici, inversión en infraestructura, sistemas públicos de bicicletas).

- Invierta, de una buena vez, en bicicarriles, senderos peatonales y biciparqueaderos.

- Recupere espacios para caminar, peatonalice el centro, dele a la gente la posibilidad de mover las piernas y moverse por su propia cuenta. 

- Divulgue en todos los medios las bondades del uso urbano de la bici, por ser amigable con la ciudad, con el medio ambiente, por mejorar los paisajes urbanos, por devolverle el aire limpio a Bucaramanga, por estimular la economía sostenible. Destaque la importancia de caminar por la ciudad, por trayectos cortos, perfecto para una ciudad pequeña. Sino, vamos a seguir en las mismas. Amanecerá y veremos. 

Luchito, te ves bien en bici:

Foto tomada de: http://www.vanguardia.com/feria-bucaramanga/278440-y-las-bicicletas-son-las-que-cabalgan-hoy-por-las-calles-de-bucaramanga

miércoles, 29 de julio de 2015

ASÍ RESPONDE LA DIRECCIÓN DE TRÁNSITO DE BUCARAMANGA AL DERECHO DE PETICIÓN

El 3 de julio presenté el DERECHO DE PETICIÓN (Ver: http://www.demononave.blogspot.com/2015/07/derecho-de-peticion.html), radicado con el #0014799, en la Dirección de Tránsito de Bucaramanga, por medio del cual hicimos (porque el oficio iba acompañado de firmas que lo respaldan) las siguientes peticiones:

1. Solicitamos a la administración Municipal se retiren las señales de prohibición de la ciudad, y se estimen medidas de protección de la vida de los peatones y los usuarios de la bicicleta, que no sean restrictivas, que por el contrario permitan el coexistir de los diferentes actores de la movilidad de la ciudad.

2. En caso de ser renuente en la petición No. 1, solicitamos amparo al derecho de igualdad al cual tenemos derecho los ciudadanos Colombianos y que se refleja en que así como se establecieron medidas de restricción de transito de bicicleta, amparados en la accidentalidad vial, se establezcan las medidas de protección idénticas a los otros actores viales como son Motociclistas, peatones, y automovilistas.

3. Solicitamos medidas de pacificación de tráfico en la ciudad así como establecer un plan de seguridad vial donde lo que se establezca que la enseñanza del comportamiento vial debe ser por parte de aquel actor que tiene el potencial de causar más daño, en este sentido deben estar orientadas a proteger a los actores.

4. Así mismo solicitamos la revocatoria del acto administrativo que dispone la colocación de señales de prohibición en el tránsito de bicicletas, esto debido a que el mismo se realiza sin el lleno de los requisitos legales.

5. Finalmente y de no atender la revocatoria directa, debe proceder a realizar la modificación del citado acto, en el sentido de establecer que es permitido el tránsito de bicicletas en estos espacios. 

Este oficio no solo es un acto ciudadano de libre espontaneidad, de sana crítica, sino que responde a un mutuo acuerdo en mesa de trabajo con la Dirección de Tránsito de Bucaramanga, el Ministerio de Transporte y quien lo firma, para la pertinente revisión de las señalizaciones que prohíben nuestra libre movilidad en bicicleta y el inicio, desde lo formal, del reconocimiento de la bicicleta como vehículo en algunas las vías de Bucaramanga y el Área Metropolitana.

Pues bien. Hoy recibí respuesta y, para mi decepción, ni se respetó el acuerdo, del cual conservo fotografías y un archivo de audio, ni se resolvió a fondo la petición. La respuesta de Jorge Alberto Pérez Jiménez, asesor planeamiento vial, fue:

"De manera muy atenta y para dar respuesta a su petición nos permitimos informarle que esta fue trasladada al personal profesional del Grupo de Planeamiento Vial para su análisis y elaboración del concepto técnico pertinente, de cuyos resultados le estaremos informando de manera oportuna".

Los puntos de la solicitud están muy claros: Si bien, por ejemplo, la petición 1, contempla un componente técnico que es la evaluación de la señales y, el punto 4, contempla un aspecto legal, la derogatoria de la resolución 169 del 13 de marzo de 2003, considerando la respuesta recibida, el derecho de petición no fue respondido. 

En este caso, el paso a seguir será convocar a los órganos de control, Procuraduría, Personería y Defensoría del Pueblo, amparada en el artículo 23 de la Ley 1755 de 2015, la cual obliga a personeros, procuradores y defensores a garantizar el ejercicio constitucional del derecho de petición y apoyen mi petición que- como ciudadana- solicito a la Dirección de Tránsito de Bucaramanga, para dar trámite oportuno y respetuoso a mi solicitud. 

A continuación comparto imagen de la carta recibida.



viernes, 10 de julio de 2015

UNA MINA "QUIEBRAPATAS" PARA BICIUSUARIOS Y BICIUSUARIAS

Pedalear por Bucaramanga ya, de plano, tiene sus compliques: sin ciclorrutas, sin infraestructura cicloinclusiva, sin biciparqueaderos públicos, sin garantías, sin política pública, sin voluntad política, sin seguridad vial, sin promoción del ciclismo urbano, por mencionar algunos aspectos que nos dejan sin aliento. 

Sumado a esto, en el ejercicio diario de movilizarse en bici, también es muy probable que un/a usuario/a de la bicicleta se encuentre con una serie de alcantarillas de drenaje en acero o en cemento, dispuestas de lado a lado de la vía, con gran cantidad de orificios que van en la misma orientación de una llanta de bici y que no son más que una mina quiebrapata para los distraídos. Hablo del peligro que tiene movilizarse en bici y que la llanta de una plegable, una bici de ruta, o una híbrida, quede atorada en una de estas alcantarillas y ocurra un accidente por el capricho de quienes hacen de esta ciudad una ciudad nada amigable con la bicicleta. O, incluso, de ganarse una pinchada doble, si es que salió ileso de pasar por ahí.






Uno puede, como ciclista, parar, pasar caminando, y volverse a subir pero, ¿de eso se trata? ¿Qué pasa si mientras uno pasa el distraído es el carro/moto/metrolínea de atrás? ¿Qué pasa si quien pedalea no conoce la ciudad y cae en esa trampa? ¿Quién responde? Ah, pues nadie, porque en Bucaramanga no hay ciclorrutas, no hay infraestructura cicloinclusiva, no hay biciparqueaderos públicos, no hay garantías, no hay política pública, no hay voluntad política, no hay seguridad vial y sí hay alcantarillas suicidas, señalización de prohibido circular en bicicleta y un montón de enemigos públicos de la bici.

Esto es un asunto de infraestructura cicloinclusiva. Y es que las vías no son exclusivas de los carros.

miércoles, 1 de julio de 2015

DERECHO DE PETICIÓN

Bucaramanga, 3 de julio 2015.


Señores
Dirección de Transito de Bucaramanga
Derecho de Petición Articulo 23 Carta Magna.


Respetados señores.

Haciendo uso de nuestro derecho consagrado en el artículo 23 de la constitución nacional, solicitamos de manera respetuosa como autoridades competentes en temas de transporte y tránsito, tal como lo establece las normas que le regulan como la ley 769 de 2002 y 336 de 1996, frente a lo siguiente:

HECHOS

Como ciudadanos comprometidos con los problemas de movilidad y el ambiente optamos como medio de transporte el trasporte no motorizado para nuestro desplazamiento a las diferentes actividades del día como lo son trabajo o estudio; sin embargo, al desplazarnos por la ciudad encontramos que en una gran parte de la misma existen señales de prohibición de bicicletas para nuestro transito libre.

Consideramos que estas señales de prohibido, además de ser restrictivas del uso de la bicicleta, vulneran el derecho constitucional al que tienen todos los Colombianos a desplazarnos, artículo 24 CN, y usar del mobiliario público, de la misma forma atentan contra el principio de equidad de la administración pública, ya que se privilegia a los usuarios de vehículo particular y la motocicleta por las vías de uso público.

En la misma línea, por parte de la administración, se esgrime que esta decisión está fundamentada en las circunstancias de seguridad vial. Sin embargo, estas mismas medidas no se han tomado con los peatones en los casos en donde se presentan accidentes con estos actores o a los sitios donde se presentan accidentes con vehículos automotores bien sean motocicletas o automóviles, por tanto no es equitativa la forma en la que se imparte el control y vigilancia en las vías de la ciudad.

ARGUMENTOS DE DERECHO.

Constitución Nacional

ARTICULO 13. Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica.

El Estado promoverá las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas en favor de grupos discriminados o marginados. El Estado protegerá especialmente a aquellas personas que por su condición económica, física o mental, se encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta y sancionará los abusos o maltratos que contra ellas se cometan.

ARTICULO 24. Todo colombiano, con las limitaciones que establezca la ley, tiene derecho a circular libremente por el territorio nacional, a entrar y salir de él, y a permanecer y residenciarse en Colombia.

ARTICULO 79. Todas las personas tienen derecho a gozar de un ambiente sano. La ley garantizará la participación de la comunidad en las decisiones que puedan afectarlo. Es deber del Estado proteger la diversidad e integridad del ambiente, conservar las áreas de especial importancia ecológica y fomentar la educación para el logro de estos fines.

ARTICULO 82. Es deber del Estado velar por la protección de la integridad del espacio público y por su destinación al uso común, el cual prevalece sobre el interés particular. Las entidades públicas participarán en la plusvalía que genere su acción urbanística y regularán la utilización del suelo y del espacio aéreo urbano en defensa del interés común.

ARTICULO 88. La ley regulará las acciones populares para la protección de los derechos e intereses colectivos, relacionados con el patrimonio, el espacio, la seguridad y la salubridad públicos, la moral administrativa, el ambiente, la libre competencia económica y otros de similar naturaleza que se definen en ella. También regulará las acciones originadas en los daños ocasionados a un número plural de personas, sin perjuicio de las correspondientes acciones particulares. Así mismo, definirá los casos de responsabilidad civil objetiva por el daño inferido a los derechos e intereses colectivos.

ARTICULO 89. Además de los consagrados en los artículos anteriores, la ley establecerá los demás recursos, las acciones, y los procedimientos necesarios para que puedan propugnar por la integridad del orden jurídico, y por la protección de sus derechos individuales, de grupo o colectivos, frente a la acción u omisión de las autoridades públicas.

Código de Transito Ley 769 de 2002

ARTÍCULO 94. NORMAS GENERALES PARA BICICLETAS, TRICICLOS, MOTOCICLETAS, MOTOCICLOS Y MOTOTRICICLOS. Los conductores de bicicletas, triciclos, motocicletas, motociclos y mototriciclos, estarán sujetos a las siguientes normas:

Deben transitar por la derecha de las vías a distancia no mayor de un (1) metro de la acera u orilla y nunca utilizar las vías exclusivas para servicio público colectivo.

ARTÍCULO 1°. ÁMBITO DE APLICACIÓN Y PRINCIPIOS. Modificado por el art. 1, Ley 1383 de 2010. Las normas del presente Código rigen en todo el territorio nacional y regulan la circulación de los peatones, usuarios, pasajeros, conductores, motociclistas, ciclistas, agentes de tránsito, y vehículos por las vías públicas o privadas que están abiertas al público, o en las vías privadas, que internamente circulen vehículos; así como la actuación y procedimientos de las autoridades de tránsito. En desarrollo de lo dispuesto por el artículo 24 de la Constitución Política, todo colombiano tiene derecho a circular libremente por el territorio nacional, pero está sujeto a la intervención y reglamentación de las autoridades para garantía de la seguridad y comodidad de los habitantes, especialmente de los peatones y de los discapacitados físicos y mentales, para la preservación de un ambiente sano y la protección del uso común del espacio público.


PETICIÓN

1. Solicitamos a la administración Municipal se retiren las señales de prohibición de la ciudad, y se estimen medidas de protección de la vida de los peatones y los usuarios de la bicicleta, que no sean restrictivas, que por el contrario permitan el coexistir de los diferentes actores de la movilidad de la ciudad.

2. En caso de ser renuente en la petición No. 1, solicitamos amparo al derecho de igualdad al cual tenemos derecho los ciudadanos Colombianos y que se refleja en que así como se establecieron medidas de restricción de transito de bicicleta, amparados en la accidentalidad vial, se establezcan las medidas de protección idénticas a los otros actores viales como son Motociclistas, peatones, y automovilistas.

3. Solicitamos medidas de pacificación de tráfico en la ciudad así como establecer un plan de seguridad vial donde lo que se establezca que la enseñanza del comportamiento vial debe ser por parte de aquel actor que tiene el potencial de causar más daño, en este sentido deben estar orientadas a proteger a los actores.

4. Así mismo solicitamos la revocatoria del acto administrativo que dispone la colocación de señales de prohibición en el tránsito de bicicletas, esto debido a que el mismo se realiza sin el lleno de los requisitos legales.

5. Finalmente y de no atender la revocatoria directa, debe proceder a realizar la modificación del citado acto, en el sentido de establecer que es permitido el tránsito de bicicletas en estos espacios.

Recibiremos notificación vía correo electrónico mujeresbiciblesbga@gmail.com o eropsimagenta@gmail.com.

Se adjunta formato de firmas de biciusuarios y biciusuarias quienes apoyan el presente derecho de petición.

Agradecemos la atención prestada,




ANDREA MARÍA NAVARRETE MOGOLLÓN
C.C. 63.535.494 de Bucaramanga


miércoles, 13 de mayo de 2015

EL SEXISMO EN LAS CAMPAÑAS DE PROMOCIÓN DEL USO DE LA BICICLETA


Las vías ya están lo suficientemente invadidas de actos violentos, son agresivas y ejercen violencia en contra de los seres humanos como para, desde otro tipo de violencia, la sexual, usar campañas sexistas para promover el uso urbano de la bicicleta. Hoy, desde nuestra cuenta en Twitter, @MujeresBicibles, nos presentaron la campaña “Yo tengo las ‘huevas’ para montar en bici”, la cual, con indignación, consideramos sexista. Sin embargo, revisemos el contexto.

Según la wiki, Sexismo, discriminación sexual o discriminación de género, es el prejuicio o discriminación basada en el sexo o género, también se refiere a las condiciones o actitudes que promueven estereotipos de roles sociales establecidos en diferencias sexuales. Las actitudes sexistas se sostienen en creencias y estereotipos tradicionales sobre los distintos roles de género. El término se utiliza habitualmente para referirse a la discriminación de las mujeres […] A menudo el sexismo es asociado con argumentos sobre la supremacía de género.

Así pues, la campaña “Yo tengo las ‘huevas’ para montar en bici”, es sexista porque usa la palabra “huevas” que refieren, de acuerdo con los usos culturales del término, a las gónadas masculinas, para tratar de destacar el valor, la osadía y el coraje que tienen los varones, por tener testículos, sobre las mujeres, quienes evidentemente no los  poseemos.  Es decir, las mujeres, para lograr movilizarnos en bicicleta en Bucaramanga, debemos tener “huevas”, lo cual no atañe al coraje sino a una falsa idea de masculinidad. Esto es sexismo.

Además, no hay necesidad alguna de acudir a otros términos sexuales, “símbolos”, partes del cuerpo de los humanos, o palabras que culturalmente se les ha dado un significado sexista para promover la bicicleta. La bicicleta se promueve desde la tolerancia, desde el desarrollo de una política pública que garantice la seguridad y el tránsito no solo de ciclistas, sino de cualquier actor de la vía. Y la bicicleta, por supuesto, se promueve desde el ejemplo y el uso diario o continuo para las acciones de la vida.

Finalmente, y para destacar lo absurdo de la campaña, no hay nada más frágil y vulnerable que una “hueva”.


UNA AMENAZA CONSTANTE LLAMADA LIBRE PARQUEO

Érika Delgado era bumanguesa y se fue a trabajar a Bogotá. También era ciclista urbana y creía en la movilidad alternativa. Érika, la noche del 12 de mayo, pedaleando, encontró la muerte en plena carrera séptima con 54, arrollada por un bus dual de Transmilenio que la embistió cuando ella intentó seguir su camino pasando por la izquierda de otro bus, que había aparcado en plena vía. Esa escena, aunque fue en otra ciudad, no es ajena a nuestro contexto.

A diario, los y las ciclistas estamos enfrentados a abrirnos paso por la izquierda y no por gusto, sino porque toca. Otra, meternos al andén y vulnerar también la vida de peatones. Sino, cambiar de vehículo, lo cual es contraproducente con la cantidad de carros y motos que diariamente entran a circular y porque estamos convencidos de las bondades del uso urbano de la bici. Conclusión: solo tenemos opciones de alto riesgo, consecuencia de la indiferencia.

En nuestros recorridos vamos encontrando vehículos motorizados mal aparcados, y no solo uno, sino que es una constante durante todo el trayecto. Y es que de un tiempo para acá, las vías son el parqueadero de quienes creen que pueden dejar su medio de transporte justo frente al lugar donde necesitan hacer lo suyo: comer, comprar, pagar, etc., y, aunque eso tiene multa, no parece ser una medida de control y la conciencia ciudadana no les da para darse cuenta del error.

Así pues, la invasión del espacio público por parte de conductores de vehículos motorizados es un fenómeno urbano que sí pone en riesgo a peatones y ciclistas. Y, de paso, intensifica la necesidad de quienes nos movemos en bici, de tener espacios exclusivos en las vías, o de que la ciudad genere condiciones para circular de manera segura, porque todo el tiempo estamos en medio de los carros y en hora pico la situación empeora.

Los y las ciclistas, muchos nos habrán escuchado, como no tenemos bici-carriles ni ciclo-rutas, y sí más de 65 señales que prohíben nuestra circulación, hablamos de compartir la vía, de pacificar el tránsito y exigimos a viva voz y pedaleando nuestro derecho a movernos en bicicleta por la ciudad. Sin embargo, compartir la vía es también un ejercicio de tolerancia por parte de todos;  implica atención de quienes conducen, educación ciudadana y también el desarrollo de una política pública que proteja al ciclista y le permita su tránsito.

Sin ciclo-rutas, sin voluntad política, sin atención, sin prelación, sin educación vial, no hay movilidad con garantías. Y la indiferencia también mata.

lunes, 4 de mayo de 2015

UN RETO DE 30 DÍAS EN BICICLETA

Durante los 30 días de abril varios amorosos y amorosas de la bicicleta nos unimos no solo en Colombia, sino en varios países del mundo, para celebrar la bici, y pedalear todos los días. Fueron 30 días de registro diario, y de toma de datos. Aunque soy ciclista urbana y la bicicleta es mi principal medio de transporte, la novedad de estos 30 días radica justamente en ese registro, las reflexiones cotidianas y en “pensar la foto”. Y, de paso, leer la experiencia de otros, quienes como yo, juiciosamente pedalearon. Hay esperanza.




LOS DATOS

Total kilómetros pedaleados: 409,85 Kms.
Total dinero ahorrado en transporte: $209.000
Total dinero invertido en Metrolínea: Cero.
Total dinero invertido en taxis: $10.200
Total emisiones CO2: Cero.

Un dato interesante. Si hubiese hecho esos recorridos en moto, la cantidad de CO2 en Kg emitido hubiese sido de 49.2. En carro, 69,7 Kg de CO2. Así que pude decirse que, en un mes, le estoy ahorrando esas emisiones a la atmósfera. Un número importante, cuando se trata de cuidar el planeta.

La mayoría del kilometraje lo sumé yendo al trabajo en bici, aunque también hice salidas de entretenimiento, deporte y diversión. También hice mis compras en bici, mis salidas nocturnas en bici y, en general, todos mis recorridos fueron en bicicleta.



LO BUENO DE LOS #30DEB

El año pasado evidencié la experiencia durante los 30 días de abril, en Bucaramanga y 2 biciusuarios en Colombia, incluyéndome. Este año, fuimos 29 personas en Bucaramanga y casi 100 en Colombia, la mayoría mujeres. Así que el aumento es considerable. Además, muchos de ellos y ellas, estoy  segura, tienen a la bici como principal medio de transporte y, en el ejemplo, vamos sumando.

Asimismo, desde el año pasado, ha aumentado la presencia de biciparqueaderos en algunos sitios de la ciudad. La universidad donde trabajo, la Unab, por fortuna, cuenta con 3 y gratuitos. También se han sumado biciparqueaderos en centros comerciales, como La Quinta y Megamall; tiendas para mercar, como Jumbo; restaurantes como El garaje, Opus 27 y Chips & Chips, entre otros. Más de 24 espacios exclusivos para aparcar la bici, al servicio de quienes pedaleamos.

También, vale la pena destacar que este año empecé a usar una bicicleta híbrida urbana para mis desplazamientos en la ciudad, la Vita Comp de Specialized. El rendimiento es mucho mejor para moverse en bici por el pavimento comparado con una bici MTB que, aunque son poderosas, sí se siente la diferencia de desplazamiento por la rugosidad de la superficie típico de una MTB. Las urbanas tienen llanta lisa que le dan un efecto de “vuelo” en el desplazamiento. Otra experiencia de movilidad.

#VitaComp Specialized


LO MALO DE LOS #30DEB

Bucaramanga sigue con sus señales de prohibido circular en bicicleta. Bucaramanga sigue sin reconocer a la bicicleta como un vehículo útil para la movilidad urbana, una buena alternativa para aliviar ese caos que se vive los 365 días del año. Quienes administran la ciudad continúan construyendo para el auto (les recuerdo q, por ej., en 2014 del presupuesto para infraestructura vial, el 96% fue destinado en construcción de vías para parque automotor, 3% para transporte público, 3% para peatón y 0% para ciclorutas), y así vamos.

Además de este panorama desolador, que parece detenido en el tiempo pero que con el paso del tiempo nos perjudica, quiero mencionar otro fenómeno en crecimiento: EL LIBRE PARQUEO. Un fenómeno que no solo perjudica a los peatones, quienes la mayoría de las veces son enviados a caminar sobre la vía, sino también a las biciusuarias y los biciusuarios.

¿Por qué es peligro para alguien que se mueve en bici que los autos se parqueen sobre la vía dispuesta para la movilidad de TODO tipo de vehículo? Fácil, porque cada carro mal parqueadero, generalmente del lado derecho de la vía, expone a que quienes vamos en bici nos desplacemos hacia el centro de la misma, muchas veces casi que ocupando el carril izquierdo, donde carros y motos tienen mayor velocidad. Y eso, ¿a quién importa? A los conductores, no, aunque son susceptible de una infracción. A los peatones, sí, pero parece no importarles porque es justamente en su conducta que se “programa” también el comportamiento de conductores (por ej., los peatones siempre esperan el tránsito de autos antes de cruzar una cebra, cuando es el auto quien debe detenerse). A los y las ciclistas, sí, pero siempre llevamos mantras mentales para que la buena energía nos favorezca, porque no somos escuchados.

¿Y quién controla el libre parqueo? ¿Quién regula a estos infractores? ¿Quién les pide que paguen parqueadero? ¿Quién regula la conducta de quienes no consideran el espacio público como público sino como suyo? Parece que nadie porque, como mencioné al principio, es un fenómeno en ascenso. Las carreras 22, 27, 33, 34, 36, las calles 34 y 36, etc., por solo mencionar unas cuantas direcciones, ya tienen montado su negocio informal de libre parqueo de dar una moneda a quienes cuidan el descuido de unos ciudadanos y unas ciudadanas mal educadas. Gente al volante, ¿en serio no tienen para pagar unas horas de parqueadero? Un llamado a la autoridad, un llamado a la ciudadanía, un llamado a la tolerancia en la vía, un llamado a pacificar la calle.

Y también seguimos viviendo acoso callejero.

Foto tomada de: http://www.vanguardia.com/santander/bucaramanga/240997-aprobacion-del-pot-les-dara-via-libre-a-los-cepos-y-a-las-zonas-de-parq


ALGO SOBRE EL ACOSO CALLEJERO

El año pasado registré en mi reporte de los #30DEB un caso de acoso callejero perpetrado por un motociclista. Pues, un año después, no hemos superado ni como ciudadanos ni ciudadanas, ni con las autoridades competentes quienes deben regular y evitar este tipo de violencia en las vías, me refiero a campañas por parte de Te Veo Bien contra el acoso callejero o desde la misma oficina de Mujer y Equidad de Género de la Gobernación de Santander, la exposición que tenemos las bici-usuarias en nuestra movilidad.

Según el observatorio de Acoso Callejero de Chile, el acoso callejero “son prácticas de connotación sexual ejercidas por una persona desconocida, en espacios públicos o semipúblicos. Estas acciones son unidireccionales, es decir, no son consentidas por la víctima y quien acosa no tiene interés de entablar una comunicación real con la persona agredida”. Las mujeres que pedaleamos, en nuestros desplazamientos, estamos expuestas todos los días a silbidos, miradas morbosas y lascivas, frases subidas de tono, gestos obscenos, piropos, groserías y comentarios sexuales de todo tipo.

En Colombia, existe el proyecto de Ley 112 de 2014 del Senado, por el cual se “crea el tipo penal de acoso sexual en transporte público”, pero se concentra únicamente en dicho transporte y, en Bogotá, consecuencia de ellos, por ejemplo tomaron medidas arbitrarias como establecer vagones preferenciales para mujeres. Sin embargo, este proyecto de ley tipifica una forma de delito, el acoso sexual, pero no el callejero. Asimismo, el artículo 210A del Código Penal Colombiano afirma que “El que en beneficio suyo o de un tercero y valiéndose de su superioridad manifiesta o relaciones de autoridad o de poder, edad, sexo, posición laboral, social, familiar o económica, acose, persiga, hostigue o asedie física o verbalmente, con fines sexuales no consentidos, a otra persona, incurrirá en prisión de uno (1) a tres (3) años”. Pero sigue sin tipificar el acoso callejero, el cual parece no estar regulado como delito en el Código Penal Colombiano.

Así que una mujer que se vea expuesta a acoso callejero, si logra tener las pruebas de lo sucedido, con los datos de quien la agrede, puede quizás hacer uso de la ley 1257 del 2008, “Por la cual se dictan normas de sensibilización, prevención y sanción de formas de violencia y discriminación contra las mujeres, se reforman los Código Penal, de Procedimiento Penal, la Ley 294 de 1996 y se dictan otras disposiciones”. Pero sigue sin tipificarse el acoso callejero.

¿Qué nos queda? Respetar los límites. Insisto, pacificar las vías.



Fotografía tomada de: http://www.emol.com/tendenciasymujer/Noticias/2014/02/02/25254/Surge-grupo-chileno-contra-el-acoso-callejero-y-los-piropos.aspx